Al entrar en mi casa llame a mi madre ya que aún
no llegaba del trabajo. Mi hogar era pequeño, pero contaba con lo necesario.
Las habitaciones se encontraban en el segundo piso. Valentín subió mis cosas.
Me negué a que lo hiciera, pero como se sentía responsable por mi accidente, no
acepto un no por respuesta. Mi habitación era mi lugar favorito, el único lugar
donde sentía que encajaba. Tenía una pequeña repisa donde estaba mi colección
de libros, la mayoría regalos de mi madre y de algunas amistades. Bajo esta, mi
escritorio con mi computador.
Valentín
se quedó observando mi habitación. Era primera vez que un hombre, que no fuera
de mi familia, entraba ahí. Todo lo conversado anteriormente, me tenía exhausto.
La siesta que tuve en el auto no fue reparadora, al contrario, fue más
cansadora. Sin embargo, Valentín no daba señales de querer irse.
- Veo que te gusta leer. Tienes una gran colección- Me senté sobre la cama. Él
empezó a leer los títulos de los libros-
Los juegos del hambre, la saga
completa de Harry Potter, Las crónicas de
Narnia, Las ventajas de ser invisible, Fangirl, Eleanor y Park, Pideme lo que
quieras…. –Se detuvo, saco el libro y me miro incrédulo- ¿¡Pídeme lo que quieras!?
- Es uno de mis libros favoritos- dije.
- Me cuesta entender como tienes este libro
- ¿Por qué?- interrumpí
- Ósea, en la tapa lo dice que es para mayores
de dieciocho años. Y por el contenido que tiene. Me sorprende que lo tengas.
- Sinceramente, me gusta más que las 50 Sombras de Grey. Dime ¿A quién en su
sano juicio le gusta que lo golpeen? Además que me cae mal Anastasia, es una
mosquita muerta- Me levante y le quite el libro de las manos y volví a sentarme
- Así que eres un seguidor de la lectura
erótica. Daslav, sorprendes con tus
gustos.
- Siempre puedo sorprender.- Abrí el libro y lo
ojee.
- ¿Estarás bien?- Me pregunto sentándose al
lado mío.
- Si Valentín- Nervioso me puse de pie. No
quería tenerlo muy cerca. No hasta que pudiera desenredar todos mis
pensamientos. Coloque el libro en su lugar.
- Muy bien. Es hora de irme.- Se levantó y
camino hasta la puerta de mi habitación. Lo acompañe hasta la salida. Antes de
irse añadió- Si necesitas algo, házmelo saber.
- Valentín… Quiero preguntar algo- me miro con expresión
de incertidumbre.- ¿Eres gay?- Levanto una ceja y luego sonrío. Se acercó a mí.
- Ya hablaremos de eso- ¿Qué? ¿No me va a
responder? Luego camino.
- ¡No me puedes dejar con la duda!
- LUEGO HABLAMOS- grito mientras se subía a su Hyundai Veloster. Hizo un seña con su
mano y guiño un ojo. Lo vi desaparecer al final de la calle.
Tenía
20 días de licencia. Una de las cosas que lamentaba era no poder ir de nuevo al
centro de Ski y perderme conocer a la delegación de turistas de New York. De
momento le deje el campo libre Isabella, pero no podía hacer nada, solo
descansar. Sin embargo deseaba estar lejos de este ambiente, necesitaba
analizar todo lo ocurrido para poder tomar decisiones en cuento a sentimientos.
Por un lado estaba todo lo que me dijo León, del cual no sé nada. Por otro “mi
hermano mayor” Valentín. Tendría tiempo de sobra para poder leer algunos libros
pendientes y de seguir escribiendo en mi blog.
Una
parte de mi deseaba poder saber algo más de León. Como no tenía su teléfono, decidí
enviarle un Whatsapp a Leandro;
Daslav:
Leandro ¿Cómo estás?
Leandro:
¡DAS! Desaparecido en acción. Bien
¿Y tú?
Daslav:
Más o menos…. Estoy con licencia
Leandro:
¿Qué? Te llamo.
Pasaron
unos segundos y mi teléfono sonó.
-¡¿Qué te paso?!
- Me estaban enseñando a esquiar y choque con
una roca. Caí –Una carcajada oí en el
otro extremo- ¡Oye! ¡No es Chistoso! Bueno si, ahora es un poco. Pero tengo una
contusión en el brazo izquierdo. Así que estoy esperando que me des tu
autógrafo en él.
- ¡Lo siento! Es que te imagine como en las
caricaturas rodando en una gran bola de nieve- dijo entre risas
- No te preocupes. Yo también me rio ahora,
pero el dolor era insoportable.
- Se muy bien por lo que has pasado. Yo una vez
me fracture el brazo por caerme del skate.
- ¿Sabes andar en skate?- Pregunté-
- Sí. No soy un experto, pero me manejo en el
tema.
- Cuando me recupere deberás enseñarme a
andar- Mientras hablaba me dirigía a la
cocina para buscar algo para comer.
- ¡Eres un peligro en todas partes! No se si te
enseñe- Volvió a reírse.
- Es mi mala suerte, pero créeme, no se
contagia.- Ambos reímos- A todo esto. ¡Tenemos que hablar!
- ¿Qué hice?- dijo en tono inocente.
- Sabes muy bien lo que has hecho… mejor dicho
lo que sabes- Era tiempo de hablar con la verdad ante Leandro.
- ¿Sobre León?- dijo nuevamente entre risas.
- Exacto- Afirme- Pero a mi regreso. Ahora te voy a dejar porque tengo
hambre y debo preparar algo. Y es bastante complicado cocinar con una mano.
- ¡Pobrecito!- Se quedó callado unos segundos-
No es necesario que hablemos a tu regreso.
Tengo tiempo, asi que envíame tu dirección por Whatsapp. ¿Te gusta la pizza?
- ¡Leandro! No te molestes-dije.
- No me molesto. Envíame la dirección y si no lo haces. Créeme que tengo medios
para encontrarla y llegaré
- Pero…
- Nada de peros. Envíamela.- El teléfono se quedó
en silencio.
- ¿Leandro?... ¿Alo?- había cortado.
Le
envié la dirección. Sabía que podía pedir mis datos por el registro en el
Hotel, así que no podía hacer nada para evitar que el llegara. Mientras
esperaba ordene algunas cosas. Encendí el equipo de música y coloque el CD de
Sam Smith. Me gusta mucho su estilo y sobre todo su voz. La canción Lay
me down fue la primera pista que sonó:
Yes, I do, I believe
That one day I will be
where I was
Right there, right
next to you
And it's hard; the
days just seem so dark
The moon, the stars
are nothing without you
Era una de mis canciones favoritas,
sobretodo su letra. Cuando pierdes a alguien que quieres, que amas con todo tu
ser. Debe ser algo muy doloroso, a través de su canción puedo sentir, o
intentar sentir la tristeza.
Can I lay by your
side, next to you, you
And make sure you’re
alright?
I’ll take care of you,
And I don’t want to be
here if I can’t be with you tonight
Quince minutos pasadas las ocho,
golpearon la puerta. Baje el volumen de la música. Leandro había llegado y
venia cargado de dos pizzas gigantes y dos bolsas.
-¡Hey! Solo somos tú y yo. ¡Has traído comida
para un ejército!- Leandro paso y dejo las cosas en la mesa.
- ¡Tengo hambre! Y cuando yo tengo hambre se
come- río. Se sentó en una de las sillas mientras y comenzó a sacar las cosas
de las bolsas. Fui a la cocina a buscar platos y vasos.
- Te fue muy difícil encontrar mi dirección-
Pregunte desde la cocina
- Para nada. Ya he estado en estos
lugares- Leandro llego a la cocina- ¿Te ayudo?
- Trae los vasos-
Era
una de las pizzas más ricas que había comido hasta entonces. Leandro trajo
cervezas. Él iba por la tercera lata, en cambio yo ni me acababa la primera.
-Veo que te gusta la cerveza- dije.
-¡Me encanta!- saco otra rebanada de pizza-
¡Oye! Hablemos ¿Qué quieres saber de León?
- ¿Cómo es eso de que sabes que soy gay? –No era
necesario andar con rodeos, León ya lo había confesado todo.
- Ahhh eso. Emmm Das. Mi radar nunca falla. No
te dije nada pues, no vi que fuera un tema relevante. Me caes bien cómo eres y
te acepto tal cual. – Tomo cerveza y siguió- Además quería que tú me lo
contarás cuando ya te sintieras en confianza.
- Cuando León me dijo que tu sabías me impacto.
Siempre soy el que termina contando todo- Hubo una pausa silenciosa. Nunca
pensé que iba a tener de amigo a un Heterosexual. Soy una persona de pocos
amigos, y menos hombres.
- Das… ¿Somos amigos o no somos amigos?-
Extendió su lata de cerveza y las hicimos chocar y bebimos.
- Aunque lo que más me impacto fue cuando León
dijo que sentía cosas por mí….- Leandro exploto. Escupió toda su cerveza sobre
mi cara y empezó a toser.- ¡Levanta los
brazos!- le grite. Pasados unos minutos termino con su crisis.
¿Eso no me lo esperaba. Ósea, con León somos
amigos de hace mucho tiempo. Hemos carreteado juntos. Lo he visto besarse con
niñas, pero siempre sentí que ocultaba algo. Cuando lo encaré, casi se murió.
Le dije que debía confiar en mi, por todas las cosas que hemos pasado juntos. –
Volvió a toser, pero en menor grado a su ataque. Prosiguió- Pero nuca me
imagine que sintiera algo por ti.
- Me dejo marcando ocupado. Aunque debo admitir
que León esta bastante bueno- dije
- ¡Sin tanto detalle por favor!- dijo y se río.
- Perdón- Era raro hablar de esto con Leandro,
sin embargo me sentía en confianza.
- ¿Y tú? ¿Sientes algo por él?- pregunto. No me
quito su mirada de encima.
- Hay algo que necesito contarte.
- No me digas que tú sientes algo por mí. Porque con todos mis encantos, lo
entendería.- Siguió bebiendo cerveza y
me guiño un ojo y nos largamos a reir. Leandro era lindo, pero solo lo veía
como amigo. Me encantaba su estilo, su sentido del humor.
- No. Aunque tal vez hubieses llegado antes…-
Ahora yo le cerré el ojo. Él se puso rojo, fue inevitable no reír. Continúe -
Lo que te quiero contar, no se lo he dicho a nadie- hice una pausa para dar un
sorbo a mi cerveza.- Me gusta Valentín.-
- ¿Quéééééééé?- Su expresión paso de felicidad
a seriedad extrema- ¿El mismísimo jefe máximo?
- Si, el jefe máximo.
Empecé
desde el principio. Desde aquel día que le entregue el pendrive. Le conté que
fue a primera vista. Que con el tiempo sus encantos me han ido cautivando cada
día más. Además le dije todo acerca de lo de Isabella y como interfería en mi
vida laboral, sobre sus amenazas. Le conté sobre mi caída en el restaurant y
nos reímos a carcajadas. Si ya estábamos hablando con la verdad, era tiempo de
ser sincero.
-¡Eres un imán de la mala suerte!-dijo Leandro
- Yo que tu no paso mucho tiempo conmigo
- Tendré que cuidarme- Abrió otra lata y me
paso una a mí- Isabella, es una pendeja de verdad no me cabe en la cabeza que
una mina sea así como ella.
- Es su mecanismo de defensa. Herir a los
demás.
- Exacto. Bueno, volviendo al tema “León” ¿Qué
piensas hacer?- pregunto
- No lo sé. De cierto modo me estar lejos de
todos me hará bien para poder analizar las cosas. Poder aclarar ideas.
- Yo que tú le doy una oportunidad a León.
Valentín no te va a pescar, dijo que eras su hermano menor y entre hermanos
cualquier cosa que pase entre ustedes seria incesto.
- ¡Las tonteras que dices!- Era obvio que no
seria eso, pues no somos hermanos de la misma sangre. Pero entendía el punto al
cual se refería Leandro.
- Es como lo vería el jefe. Mira compadre, tu
eres joven. ¡Somos Jovenes! Vive cada experiencia y no te compliques. Si se
presenta una oportunidad ¡Tómala!
- Eso lo sé, pero no le quiero hacer daño a
nadie y menos a León.
- Yo solo pienso que debería darte el tiempo de
conocerlo, saber realmente cuáles son sus intenciones contigo. Dale una
oportunidad.-
Cada vez que se ha presentado algo
en mi vida, le doy muchas vueltas pensando. Es el caso de como casi pierdo la
oportunidad de trabajar en el Hotel por no levantar mi mano cuando Valentín lo
pidió. Si bien Leandro estaba un poco ebrio por toda la cerveza que había
bebido, estaba en lo cierto. Era tiempo de hacer lo que yo quería, de tomar mi
vida y vivirla.
Seguimos conversando por un par de
horas más, ya eran alrededor de la una de la mañana. Un bostezo dio por
terminada nuestra velada. Leandro llamó un taxi- Se iba a demorar unos diez
minutos. Mientras tanto me pidió un plumón para dejar su marca en mi yeso:
“Marcharse
es muy difícil… hasta
Que te marchas. Y entonces es la
Cosa más jodidamente fácil del
Mundo”
John Green- Ciudades de papel
- Me encanta ese libro- dije emocionado por la
referencia que había escrito
- No soy de leer libros, pero logro atraparme.-
Un bocinazo se escuchó del exterior.
- Llego la hora de irme- Leandro tomo sus cosas
y camino hacia la puerta.
- Muchas gracias por todo. Y no le digas nada a
León ¿Ya?- Me dio un abrazo
- No te preocupes. ¡Tú deberás hablar con él!-
nos separamos y me dio la mano- Te
vendré a visitar otro día.
- Ah por cierto. ¿Me podrías dar el teléfono de
León?
- Uuuuuuh. ¡Todo sea por mis amigos! Dame tu
teléfono para agregarlo- Se lo paso y lo registro en mis contactos. Escuchamos
otro bocinazo.- ¡YA VOY! – grito
- Muy bien. Luego me cuentas todo. Sin
detalles… por favor.
- Tranquilo, sin detalles- volvimos a reír por última
vez. Él puso su mano en mi cabeza y revolvió mi pelo- cuídate “hermano menor”
Leandro
se fue. Recogí las cosas y me acosté. Mi madre un no llegaba. Trabajaba en una
productora de eventos. Así que no debía esperarla despierto. Abrí WhatsApp y
busque a León estaba “en línea”. No sabía
si hablarle. Me quede revisando su foto unos minutos y me decidí a hacerlo.
Daslav
Hola León. Soy Daslav ¿Cómo estás?
Pasaron
algunas horas y la única respuesta por parte de León que vi, fue el doble check
azul que significaba que lo había leído. No insistí.


